Pierre Pérignon, conocido como Dom Pérignon, fue un monje benedictino y bodeguero de la Abadía de Hautvillers en la región de [[Champagne]], Francia, durante la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII. Su labor fue fundamental en la mejora de las técnicas de [[vinificación]], especialmente en el arte del ensamblaje de vinos de diferentes parcelas y variedades, así como en la gestión de la [[fermentación]] y el [[embotellado]], sentando las bases para el desarrollo de los vinos espumosos de la región, aunque no fue el "inventor" del champán como a menudo se cree.
Contrario a la creencia popular y a la romántica frase "¡Venid rápido, estoy bebiendo estrellas!", que se le atribuye erróneamente, Dom Pérignon no fue el descubridor ni el creador del [[Champagne]] tal como lo conocemos hoy. Los vinos espumosos ya existían antes de su época, a menudo de forma accidental debido a una segunda fermentación en [[botella]] durante los fríos inviernos de la región. De [[hecho]], inicialmente, los esfuerzos de Pérignon se centraron en evitar esta efervescencia no deseada, que provocaba la explosión de botellas y la pérdida de [[vino]].
Entre sus aportaciones más significativas a la [[viticultura]] y la enología de la región se encuentran la mejora de las técnicas de prensado para obtener mostos más claros, el perfeccionamiento del arte del ensamblaje ([[assemblage]]) de uvas de diferentes viñedos y variedades —especialmente la [[Pinot Noir]]— para crear vinos de mayor complejidad y [[consistencia]], y la introducción de corchos de mayor calidad y botellas más resistentes para contener la presión. Estas innovaciones, aunque inicialmente orientadas a la producción de vinos tranquilos de alta calidad, fueron cruciales para que, décadas después de su muerte, la producción controlada de vinos espumosos se hiciera viable y segura en la región de Champagne.
La leyenda de Dom Pérignon como "inventor" del champán se popularizó en el siglo XIX, en gran parte gracias a la casa de champán Moët & Chandon, que adquirió los viñedos de la Abadía de Hautvillers y lanzó una de sus cuvées de prestigio bajo el nombre de "Dom Pérignon" en su honor, consolidando así su figura en el imaginario colectivo como el padre del champán.